Conseguir la paz mental

elmar

Siempre me ha fascinado la escena de La Amenaza Fantasma en que los Jedi están luchando contra Darth Maul cuando unos campos de fuerza se activan y los separan, interrumpiendo el combate. Qui-Gon Jinn se sienta en el suelo, cierra los ojos y se pone a meditar como si tal cosa. La calma del maestro contrasta con la ansiedad de Obi Wan y la insana impaciencia de Darth Maul.

De niño, este momento me impacto mucho. En lo más tenso del combate la acción se para, y Qui-Gon Jinn se sienta en el suelo y se encierra en su mundo con toda tranquilidad. Aún hoy me parece un giro muy valiente; cortar en seco una pelea puede sacar al espectador. Yo por mi parte quedé atrapado por la imagen de Qui-Gon Jinn respirando con calma mientras el Sith camina nervioso de un lado a otro.

Cuando el campo de fuerza se abre, Darth Maul se lanza como un poseso, pero esto no pilla al maestro desprevenido. El Jedi está aguardando y reacciona al instante. Qui-Gon Jinn estaba meditando, no en Babia.

Llevo tiempo queriendo aplicar esto a mi vida. Me ocurre que para algunas cosas necesito tener todo más o menos controlado, que vaya bien o haya una estabilidad. Cuando por razones de trabajo o personales algo está torcido, me descentro en muchos aspectos. Escribir, sin ir más lejos.

Puedo pasar largas temporadas sin hacerlo no porque no tenga tiempo – que a veces no tengo – sino porque mi mente está en otra parte, descolocada. El año pasado tuve un trabajo de bastante estrés, y no es que saliera a las tantas sino que terminaba con la cabeza hecha mierda.

Solo era capaz de llevar a cabo actividades pasivas, como ver la tele, o que no reclamaran pensar demasiado. Podía pasear o hacer deporte pero leer o escribir se me hacía imposible. Mi mente estaba aturdida, como un barco medio reventado en mitad de una marejada.

No fue la primera ni la última temporada así que pasé. Ahora mismo, por ejemplo, escribir en este blog es a veces una tarea complicada. Las cosasa menudo no van bien, tienes tus preocupaciones y lo último que te apetece es un esfuerzo intelectual. Por eso me fascina esa paz mental de Quin-Gon Jinn y me pregunto si podemos alcanzarla en el mundo real.

El ruido que hay en nuestra cabeza, los problemas y tribulaciones, son una de las muchas cosas que pueden empujarnos a la procrastinación. Cuando no te va bien, pospones. Y mientras tanto te arrojas a lo fácil, a lo pasivo – ver la tele, deambular sin rumbo por internet, viciarte a algún juego que no te aporta nada -.

Incluso cuando has logrado arrancar, la tensión por lo que hay alrededor te pone la zancadilla una y otra vez. A menudo, cuando me pongo con un libro, mi mente vuela y pierdo el hilo de lo que estaba leyendo. O intento escribir en el blog y, cuando me doy cuenta, estoy buscando cualquier chorrada en Google. Cuando espero entre serie y serie en el gimnasio, doy vueltas en círculo nerviosamente; y se supone que el ejercicio debería descargarme tensiones, no agudizármelas.

Escribiendo estas líneas percibo esa inquietud. Pienso en los problemas de hoy y en lo que tengo que hacer mañana. Siento que no logro sacar un renglón a derechas.

quigonjinn

Es justo lo contrario de lo que ofrece la imagen de Qui-Gon Jinn meditando mientras espera a que se abra el campo de fuerza. Él es dueño de su mente con independencia de las circunstancias. Ante un enemigo poderoso como Darth Maul, no tiene problemas en controlar el hilo de sus pensamientos. Cuando la situación cambia otra vez, toma su espada y se pone a pelear.

No se trata de que a Qui-Gon Jinn le vayan bien las cosas. No está sentado en el salón de su casa. Pero ha logrado tal dominio de su mente se sobrepone a la adversidad. Por encima de toda circunstancia cuenta con un recurso precioso: la serenidad.

¿Cómo lograr esta paz mental? Si lo supiera me iría mejor en la vida. Desde luego no tengo la clave en absoluto, casi ni una pista. No rechazo la idea de que meditar puede ayudar, aunque debo informarme más sobre el tema.

El deporte probablemente es también positivo. Por ejemplo, me libera mucho la mente perderme en la naturaleza. Diría que simplificar la vida, eliminar lo superfluo, puede ir en esa dirección. Pero como puede verse, poco tengo aparte de un puñado de ideas inconexas, apenas intuiciones.

Por el momento, lo que estoy intentando con más fuerza es obligarme. Forzarme a todo, no importando las circunstancias. Uno de los problemas que derivan de estar sometido a tu entorno es no poder hacer nada. Esperas siempre a que pase la tormenta, y la tormenta a menudo no termina. Por eso no quiero permitirme flaquear, por muy mal que vaya todo, con las cosas que ahora mismo me parecen prioritarias.

Escribir esta entrada, por ejemplo, es muy difícil por todo lo que tengo en la cabeza. Pero lucho por colocar una palabra detrás de otra. Estoy seguro de que, en pleno combate contra Darth Maul, a Qui-Gon Jinn le apetece una mierda ponerse a meditar. Pero no se trata de lo que quiere o puede sino de lo que debe hacer. Y es en ese instante y no otro cuando tiene que hacerlo.

Las cosas a menudo parecen organizadas para sabotear nuestros planes y atropellar nuestros sueños. La vida descarrila en el momento menos pensado y todo hace aguas. Y así eternamente, tan frágiles somos. Es por eso que no queda más remedio que sacar el tiempo que tengas y hacer lo que puedas, sin más. No se trata de estar bien para hacerlo, sino de hacerlo aunque todo vaya mal. La motivación aquí poco vale; en otra ocasión hablaremos de la fuerza de voluntad y lo que opino de ella.

Evidentemente, la vida va a seguir atacándote con todo lo que haya a su alcance. No me gusta ir de sobrado y decir que “si no haces esto o lo otro es porque no quieres” o “si de verdad te interesara tal cosa encontrarías la manera”. Eso es una forma más de juzgar a los otros sin tener ni idea. Muchas veces si no se puede, no se puede. No todos somos Qui-Gon Jinn.

Por eso yo voy a lo mínimo. A veces escribo cuatro renglones en un día, o cinco palabras. Otros días no escribo nada – como ayer, por ejemplo – pero me acuesto pensando que a la jornada siguiente tengo que obligarme aunque sea mientras me lavo los dientes. Así, poco a poco, espero construir algo – en mi caso, basado en esto de escribir, que es lo que me gusta -.

Es lo único que se me ocurre, de momento, para no perder las escasas oportunidades de hacer lo que quiero hacer. Por el camino, con paciencia, espero averiguar cómo sobreponerme a las circunstancias, elevarme sobre la adversidad hasta conseguir la misma paz mental que Qui-Gon Jinn.