¿Sirve de algo ser borde?

bosque_grises

Un día pedí consejo en un foro de internet, alguien se metió y me dijo algo como: “si no te está yendo bien con lo que tienes entre manos es porque no lo has intentado lo suficiente”.

En el hilo había respuestas mejores y peores, con buena voluntad de ayudar. Pero aquel mensaje en concreto fue tan condescendiente, y me sonó tanto a “no tengo ni puta idea de tu vida pero te juzgo” que le contesté la bordería más cruel que me pudo salir del teclado.

Casi me estaba arrepintiendo antes de darle a “enviar”, pero simplemente lo hice. Y me sentí mal nada más publicarlo, y aún peor cuando al cabo de unas horas el tipo (o tipa) me contestó diciendo algo así como: “está bien, ya veo tu rollo, que te vaya bien en la vida”. Se percibía más tristeza que otra cosa.

Me sentí fatal y probablemente hice sentir fatal a otra persona. Dos seres humanos que ni se conocen, en dos extremos del mundo, sintiéndose un asco por una tontería. Me arrepentí, quise borrar mi comentario, pero el mal ya estaba hecho.

No es que su respuesta fuera buena – no lo era para nada -. Incluso quizá pretendiendo ayudar, lo hacía de forma arrogante, dañina, mostrando una gran ignorancia y juzgando a una persona de la que no sabía ni el nombre.

Pero yo respondí con el mismo tono, me puse a su nivel y demostré que no era mejor que él en absoluto.

Es verdad que lo estaba pasando mal, había tenido un día de mierda al final de una semana asquerosa y buscaba ayuda con un tema importante; era además por la noche y estaba cansado. Sí, tenía todos los ingredientes para caer en la debilidad de ser borde, pero nada de eso sirve como excusa.

La cagué, y punto.

¿Por qué le doy tanta importancia a un simple mensaje de internet?

En primer lugar, estoy cansado de esta filosofía de que lo que se escribe en la red no va a ninguna parte. Cuando dejas un comentario superborde en YouTube, un ser humano va a leerlo (y posiblemente a sentirse como una mierda).

Dejando a un lado si es digital o no, llevo tiempo – mucho tiempo – intentando sacar un poco la negatividad de mi discurso. Básicamente, lo que hago es procurar no decir nada.

Creo que fue el baterista de los Héroes, Pedro Andreu, quien dijo que no entendía que los críticos les pusieran a parir y que pensaba que mejor callarse que decir que todo es un asco.

Quizá eso es algo extremo, pero cuando pienso en ello me vienen a la cabeza las críticas de cine de Filmaffinity. Aunque en esta web hay de todo, siempre encuentras a alguien que no se resiste a contarte cómo se miraban él y su acompañante y se reían porque al resto del público, formado por ignorantes e idiotas, la película le estaba gustando, no como a ellos que entienden de cine.

Y luego se lamentan por haber malgastado su dinero en eso en vez de ver algún drama kazajo en condiciones.

Siempre me pregunto si a estas personas de verdad les aporta algo postear cosas así, pero luego recuerdo que yo lo he hecho también algunas veces. En mi caso soy más de rebatir que de escribir alguna basura sobre algo que odio, lo cual no lo hace mejor.

Por ejemplo, no pocas veces he dejado aquí o allá algún comentario respondiendo a algo con lo que no estoy de acuerdo. Esto produce discusiones que no solo no llevan a ninguna parte, sino que te dejan mal sabor de boca – y probablemente son malas para la salud mental -.

Tenemos que separar conceptos primero. Una cosa es el debate – que me encanta, y nunca renunciaré a él – y las críticas constructivas, que creo que está bien darlas y me encanta recibirlas.

Para entendernos, si alguien se mete en mi blog y dice: “Javier, yo no opino lo mismo que tú, creo que lo enfocas mal por esto y lo otro”; me parece genial, el debate está servido y me mola. Pero si alguien entra y dice: “Javier, lo que has escrito es una mierda y tú eres tonto y, encima, feo”; entonces la cosa la encajo peor.

Lo normal en mí sería responder al segundo comentario con alguna bordería, pero llevo años luchando contra esta parte de mí. Lo hago porque creo que es perder el tiempo y porque me hace mala sangre, y la mala sangre no es buena.

El primer paso fue chapar hace años uno de mis primeros blogs, que trataba de política. Como puede imaginarse, un tema siempre controvertido como ése daba lugar a discusiones donde la mala leche podía llenar un camión cisterna. Decidí cortar por lo sano.

Fuera de internet, intento moderar esa parte de mi persona. Aprender a morderme la lengua cuando alguien dice cosas que considero que no son verdad, algo que es injusto o demagogo, o dañino, o todo a la vez. Porque este es el tipo de debates que desde el principio sabes que son estériles.

A una estupidez solo se puede responder con otra estupidez.

Recientemente estaba tomando algo cuando alguien se puso a hablar de lo vaga que es la gente del sur y de cómo necesitan ser educados para trabajar de forma eficiente.

Fue uno de esos momentos en que la cago y no soy capaz de morderme la maldita lengua, pero cosas como la xenofobia hacen que se me hinche la vena y me cuesta mucho contenerme. Al final contesté, la otra persona también, y se generó una especie de discusión estúpida que no llevó a ningún sitio.

El error fue todo mío. Cuando alguien de verdad cree que la ruina de países enteros se debe a que su gente es vaga, cuando alguien reduce el complejo escenario económico a una explicación tan simple – y xenófoba – el debate no tiene sentido.

Esa persona no quiere debatir. Tiene asunciones, y punto.

En otra ocasión, en cambio, ocurrió lo contrario. Fue hace poco que alguien escribió un comentario poco amigable sobre mí en Twitter. Es una persona con la que jamás he cruzado una palabra, así que me quedé un poco loco.

Durante un segundo pensé en darle a me gusta o algo así para ver qué pasaba, pero al final decidí dejarlo correr. Lo único que iba a conseguir era crear una situación violenta, aunque fuera a nivel virtual, y si el tipo se sentía mejor poniendo verde a un desconocido en Twitter, bien por él.

A los cinco minutos estaba leyendo otras cosas y perfectamente tranquilo y contento de haber ignorado aquella vaga provocación.

Un ejemplo de cómo ignorar un ataque verbal puede ser una muy buena idea, mientras que meterse en una discusión estéril solo te va a servir para terminar de barro hasta las orejas. Los trolls, en internet o en la vida, disfrutan hundiéndose en la mierda siempre que puedan arrastrar a alguien con ellos.

Esto no significa que debamos tolerarlo todo. No está mal alzar la voz cuando la cosa se pasa de la raya. Cuando se ataca personalmente a alguien o se le somete a insultos y a abuso sí que viene a cuento preguntar tú de qué vas.

Si voy por la calle y alguien se caga en mis muelas porque sí, a lo mejor me chino un poco. Pero si se meten a mi blog a decir que soy un palurdo o que huelo a cuadra o si un tipo en un bar me dice que le parece muy bien que se junten pero que no lo llamen matrimonio, pues quizá lo más adecuado es pasar del tema.

Por desgracia no siempre es así porque uno es humano, a veces tienes un mal día, a veces alguien te dice algo que te sienta mal – esto ocurre sobre todo en internet – y te rebotas.

Dices barbaridades que no piensas porque has escrito en caliente, en lugar de esperar cinco o diez minutos y darte cuenta de que no necesitas responder a ese tipo que no sabes ni qué cara tiene y que no vas a conocer en tu vida.

Sí, a veces la cago. Pero me esfuerzo día a día – y me cuesta, porque tengo mi personalidad – por corregir esta parte de mí que tiende a la vehemencia y a polemizar.

¿Merece la pena gastar tiempo y energía en discusiones vanas o responder a estúpidas provocaciones? ¿Sirve de algo responder a un borde?

Si vais a contestar hacedlo sin insultos ni borderías, no hace falta que lo recuerde.

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3 comentarios sobre “¿Sirve de algo ser borde?

  1. Javier, eres un estúpido y hueles a cuadra…

    Jajajajaja. No he podido resistirme, lo siento.

    Pues… no sé qué decirte. Ésta crítica a los bordes me deja muy tocada porque a mí me han llamado BORDE Y TOXO desde… siempre. Jajajaja. Así, tal cual.
    Persona que conozco, persona que dice ‘qué borde’.
    Al mismo tiempo que me dicen que soy una borde también me dicen que soy muy graciosa, y muy habladora y muy extrovertida.

    La razón por la que la gente me llama borde es porque no sé crear intriga, no me ando por las ramas. Si eres un vago, pues eres un vago. Para qué te voy a decir otra cosa.

    Así pues: creo que la gente me llama borde porque digo las cosas sin vaselina. Y las digo sin vaselina porque creo que la mitad de las veces es innecesaria. Mucho se predica la sinceridad (‘oh sí, yo soy muy sincero y me encantan las personas sinceras’) y lo cierto es que la mayor parte de la gente se enfada si no oye lo que quiere oír.

    Yo no me siento para nada identificada con el concepto de borde del que hablas. Que existe, pero no formo parte de él: todo lo que digo lo digo de forma sincera, sin intentar ofender a nadie. Creo que nunca en mi vida he escrito algo en internet con intención de hacer sentir mal a alguien, y ésto tampoco lo he hecho en la vida real. Y ya sabes de sobra que soy de debate abierto y respetuoso.

    ¡¡Agh!! Recuerdo haber escrito en alguna parte de mi blog que no tienes porqué ser un mal educado desagradable por ser borde, aunque puedas ser un borde mal educado. Creo que existimos personas que decimos las cosas de forma… abrupta, pero sin malas intenciones. ¡Qué le hago! ¡¡Soy así!! ¿¿Soy una mala persona??

    Ahora , volviendo al tema de la entrada.

    Tengo tantos debates mentales que no puedo escribirlos todos, pero éste es uno de ellos: la mitad (mínimo) del planeta tierra se cree que internet es una jungla de cristal donde pueden hacer lo que les sale de los cojo$#ns!. Es decir, normalmente una persona no va por la calle, ve a una tía en minifalda y le grita ¡¡GUARRA!!. Pero en internet sí. Porque en internet todo vale.

    Ahí ni te ven la cara ni te la parten ni llaman a la policía. Pueden denunciar tu cuenta, pero no es algo muy común.

    Luego, eso sí, aparecen casos de ”suicidio por bullying” y todos ponemos velitas. Claro, y hay quien pone una velita y luego entra en youtube y empieza a rajar.

    Está claro que el bullying es más extremo, pero entiendes a dónde quiero llegar, ¿no? Que la gente escribe cualquier mierda que le viene a la cabeza, aquí la gente dice cosas que no se atrevería a decir en la ”vida real”.

    ¿Que si merece la pena responder a un borde?
    Pues depende de lo que te pese… Hay gente que necesita responder. Pero creo que es mejor pasar. Y no pasar con rabia, sino que llegue un punto (en el que no estoy yo) en el que cualquier crítica sin sentido hecha con rabia te la resbale, directamente.

    1. jeje gracias, me esfuerzo mucho por conseguir ese toque.

      En efecto, lo que tú describes para mí no es borde.

      Si yo te digo “hoy he tenido un mal día y tú respondes ” ¿y a mí qué me importa?” eso es ser borde.

      Borde es una formsma coloquial de decir antipático y desagradable. No dudo que la gente lo diga pero la gente también dice que es bipolar y cosas así a la primera de cambio.

      Para mí la clave es si viene a cuento o no y si es justo o no. En el ejemplo que pones, lo de ser vago, ahí hay riesgo de columpiarse.

      Si no viene a cuento, que alguien sea vago es su problema (ahí yo no diría nada porque no es asunto mío). Y si no lo conoces a fondo a lo mejor te columpias. A lo mejor esa persona padece fibromialgia o alguna dolencia así y no lo sabes, y metes la pata.

      Para mí lo mejor es pasar cuando es posible porque he sido muy polémico y malgastado muchas horas de mi vida y enerías en discusiones absurdas.

      Cuando discutí con el tío este xenófobo fue ridículo, al final del día él siguió siéndolo, lo único que pasó es que se arruinó mi noche del sábado. Ni él ni yo avanzamos nada.

      Obviamente si la cosa pasa a mayores hay que defenderse. Pero solo si es indispensable.

      Sobre todo en la red. No soy de meterme a trolear pero sí que he respondido mucho a trolls cuando ellos vienen a mí y cada vez que lo hago, me arrepiento, mi tiempo es demasiado valioso para gastarlo en esa mierda.

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